Son las...

Blog dedicado a Fanfics en español de Vampire Academy.
Por Maris Belikov.

miércoles

CdHS - Capítulo 32


Había una escena muy familiar, un porche de el complejo de Idaho. El sol brillaba bajo, y había montañas a cada uno de mis lados. Ya sabía donde estaba, era el lugar donde había conocido a Adrian por primera vez.

- ¿Qué quieres? - dije irritada.

- Pareces enojada pequeña dhampir - dijo de pronto poniéndose frente a mi.

- Si, bueno no estoy de humor, así que dime que quieres.

- Tranquila, vengo en asunto de paz - dijo levantando las manos como si estuviera rindiéndose - No te he visto hoy en todo el día.

- Bueno me has estado evitando recuerdas, y hoy he estado con Lissa - dije en tono cortante cruzando los brazos - Y ahora estoy lejos y voy hacía…. Huh, la verdad no tengo ni idea - dije y era verdad no la tenía, había salido furiosa de la habitación de Lissa rumbo a la de Dimitri, donde le había dicho que era hora de irnos, aunque se sorprendió me hizo caso y ya lleva unas horas dormida en un avión sin saber si quiera a donde me dirigía - Como sea yo ya no estoy en la academia.

Adrian se sorprendió y me miro.

- ¿Lejos? No Rose no puedes, tienes que volver - levante las cejas - Es sobre Lissa ella…

- ¿Lissa? - pregunte con indiferencia.

- Si, ya sabes, Lissa, ¿Tu mejor amiga? Recuerdas ¿con la quien tienes la conexión y a la que juraste proteger?

Esto me enojo seguía muy enojada y de todos modos, ¿por qué estábamos hablando de ella?

- Nunca hice ningún juramento - respondí gritándole.

- ¿Que diablos te pasa? - pregunto frustrado.

- ¿Qué diablos te pasa a ti? Primero me ignoras y ahora vienes para "hablar" conmigo.

Negó la cabeza ignorándome.

- Ya te lo dije estoy aquí por Lissa - me miro, con ojos grandes y honestos - Rose, te estoy rogando que regreses de donde quiera que estés. Lissa te necesita. No se que es lo que esta mal, y no sé como ayudarla…

- Alto - grite, ahora si estaba furiosa - ¿Tu me estas pidiendo ayuda porque estas preocupado por Lissa?

Asintió.

- Rose, no se que es lo que le pasa…

- Dije que pararas - grite aún más fuerte - Si mal no recuerdo yo te dije lo mismo hace unos días y ¿qué hiciste tú? A sí, me dijiste “no es nada solo estas celosa de que ella tiene otra amiga que no es tan aburrida como tú” Pues sabes que es lo que te digo… Lissa no tiene nada, tú solo estas celoso de que…

- Rose… - me interrumpió - Lo siento, tenías razón, algo malo sucede con ella.

- No, nada de “Rose tenías razón”, ahórratelo, no quiero saber nada de la princesa, o lo que sea que le pase, ya estoy harta, de todos sus dramas - me aleje de él - Ahora quiero que me dejes en paz, quiero dormir.

- Rose, por favor…

Estaba tan furiosa con él que lo único que quería era salirme de este estúpido sueño, y por primera vez lo logre… Desperté en un incomodo asiento de avión, a mi lado Dimitri leía uno de sus libros del viejo oeste.

- Bien, estas despierta.

- Como lo supiste, tan aburrido está tu libro - dije, pero él ni siquiera levanto la vista y siguió leyendo - ¿Por qué estamos en un avión? ¿Es por qué prefieres gastar dinero en un avión a que yo maneje?

Levanto una ceja, pero sus ojos seguían en su libro.

- Recuerda, era mi turno de manejar.

Rodó los ojos.

- Primero, tu no ibas a manejar, segundo yo no pague el avión es prestado por la academia, y tercero vamos hacía el este y seria un muy largo viaje en carro.

- ¿Hacía el este? ¿a donde?

- Nueva York

Abrí la boca sorprendida y lo mire emocionada, nunca había ido a Nueva York y me moría por conocerlo.

- ¿De verdad? - pregunte emocionada

- No.

- ¿No?

- Iremos a “Staten Island” es uno de los distritos de Nueva York, por lo que si estaremos en Nueva York, pero en la parte de Staten Island, podrás ver Manhattan y sus edificios por la ventana - dijo ahora si haciendo su libro a un lado.

- Claro que no - dije cruzando los brazos.

- Rose - dijo serio - Tenemos que hablar.

- No - dije y me voltee hacía el otro lado ignorándolo.

- Rose… - dijo en su tono de mentor.

Sabía de lo que quería hablar, le había contado de mi pelea con Lissa, de las cosas horribles que nos habíamos dicho, que ella me había dicho, donde prácticamente me decía que me odiaba. Le había dicho la buena noticia de que yo también iba a hacer que me reasignaran para estar con él, casa que no le agrado tanto como a mí.

Sentí uno de sus fuertes brazos en mis hombros, forzándome lentamente a voltearme hacía él. Cuando lo logro, enterré mi cabeza en su pecho y trate de abrazarlo, por cierto nada cómodo teniendo en cuenta los asientos del avión. Él acaricio mi cabello con una de sus manos.

- Ya te lo dije, voy a pedir ser reasignada, voy a estar contigo y…

- Rose, el que Lissa y tu se hayan peleado no es como para que pidas ser reasignada, seguro que es solo un malentendido y…

- No - dije separándome de él para mirarlo - Ella dijo que se arrepentía de haberme salvado, que preferiría que yo estuviera muerta.

- Roza - dijo abrazándome - No creo que lo haya dicho en serio…

- Si, si lo hizo, lo sentí a través de la conexión…

- Es porque ambas estaban enojadas, cuando la gente está enojada, dice cosas que…

- ¿Por qué la defiendes tanto?

- No la estoy defendiendo, solo quiero que las cosas se arreglen entre ustedes - dijo acariciando mi cabello nuevamente - Tu y Lissa son como hermanas, y pronto vas a ser su guardian…

- No, ya te lo dije, seré reasignada como tu, y estaremos juntos. Y cuando lleguemos a Nueva York voy a pedir que me quiten está estúpida conexión - dije con lagrimas en los ojos, pero no eran de tristeza, eran de coraje.

- Rose, la conexión no es algo que simplemente puedes quitar, no creo que funcione de esa manera.

- Pues entonces voy a aprender a bloquearla como ella lo hace conmigo cuando me saca de su mente.

- Roza…

- No, ya no quiero hablar de Lissa, mejor vamos a planear nuestro viaje a Nueva York - dije sonriendo y separándome para besarlo.

- No hay nada que planear, ya te lo dije podrás ver Manhattan desde la ventana del cuarto de hotel. Se espera que este fin de semana haya una gran tormenta, no podremos salir.

El vuelo duraba cinco horas y media, lo se eran demasiada, pero bueno para ir a Nueva York valía la pena. Cuando por fin llegamos, comprobé que lo de la tormenta había sido cierto, pues no se veía nada más que puras nubes grises.

Tomamos un taxi que nos llevo hasta un hotel en Staten Island. El hotel era grandioso, en cuanto lo vi supe que había sido construido por un Moroi, no era tanto un hotel como un edificio y muchos cuartos, lo que llamaba la atención era que en vez de eso, había pequeños departamentos tipo cabañas a sus alrededores.

Había un gran revuelo en la entrada principal, según una de las recepcionistas acababa de llegar también uno de los Moroi más importantes e influyentes por lo que nosotros teníamos que esperar.

Cuando iba directo hacía ella, por hacernos esperar, con mi puño cerrado ya preparado para golpearla por dejarnos hasta él final, Dimitri me lo impidió.

- Si nos echan no encontraremos un buen hotel en medio de está tormenta.

- Bueno, pues nosotros llegamos primero, quien puede ser más importante, además es de mala educación tenernos esperando cuando venimos de un largo viaje.

- Llevamos 10 minutos aquí, no es para tanto, además ella dijo que no tardaría.

- Bueno camarada, no soy conocida exactamente por mi paciencia.

- Ven - dijo tomándome de la cintura y empujándome hacía una de las sillas de la sala de espera - Porque no nos sentamos.

Por la ventana yo no se veían las nubes grises, estas habían cambiado su color a negro, agregando unos cuantos rayos preparándose para la tormenta.

- ¿Dónde están tus amigos? - pregunte girándome a mirarlo, se encogió de hombros.

- Los veremos hasta mañana, no se si han llegado aun - dijo jugando con una de mis manos - Ellos volaron desde Rusia recuerdas, necesitan descansar.

La recepción seguía con su gran alboroto por el Moroi que acababa de llegar, levante un poco más la cabeza para ver quien era la razón por a que aún no me hubieran dado una cama para descansar a lado de mi Dios Ruso.

Tres figuras aparecieron. Uno era alto y delgado, definitivamente era Moroi, y los otros eran dhampirs. Me quede mirándolos mientras se acercaban hacía la mesa de recepción, yo decidi examinar al Moroi.

Tenía cabello negro, una barba de chivo, y complexión Moroi. Si alguna vez has visto a alguien bronceado o a una persona de piel oscura que este enferma o se pongan pálidos, es bastante como eso. Había un poco de pigmento en su piel, pero era aminorado por una intensa palidez.

Lo más sorprendente era su ropa. Tenía puesto un abrigo negro largo que gritaba dinero, junto con una bufanda de ocre casimir. Debajo de la cual, podía ver un poco de oro, una cadena que hacía juego con el arete de oro que usaba en una de sus orejas.

Mi primera impresión de semejante extravagancia hubiera sido pirata o un chulo. Un momento después, cambie mi opinión. Algo me decía que era el tipo de sujeto que rompía rodillas para tener las cosas a su manera.

Dimitri siguió mi mirada y sentí como se tensaba a mi lado, me gire a verlo.

- ¿Qué pasa camarada?

- No es nada - dijo girándose hacía la ventana.

- ¿Lo conoces? - pregunte curiosa.

- Algo así, él es conocido de mi familia - contesto no muy contento.

- ¿A sí?, ¿quién es?

- No es alguien a quien quisieras conocer - se giro hacía mi - Su nombre es Abe Mazur…

9 comentarios:

  1. amo tu historia cntinua escribiendo

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  2. Anónimo14:44

    Please continuala

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  3. Anónimo14:50

    porfis continua.. me encanta!!!!!!

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  4. Anónimo19:43

    por favor!!! continua los capitulos me muero!! me encanto tu relato ;)

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  5. Anónimo14:56

    me muero por saber que pasa despues sige escribiendo por fabor

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  6. Sigue la historia, Por favor!!!!! está muy buena :')

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  7. Anónimo08:55

    Porfavorr!!! continua esta muy buena!!!!!!!!!

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  8. Oh por Dios!!, Me encancaaa escribeess Increíble skldhkjgfdhf Cuando saldrán los próximos? No puedo esperarr :DDD

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  9. Anónimo22:03

    Coltinua escribí el do me el canta

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