Son las...

Blog dedicado a Fanfics en español de Vampire Academy.
Por Maris Belikov.

miércoles

CdHS - Capítulo 31


Las vacaciones ya habían terminado y hace ya casi una semana que había regresado a la academia, aunque los novatos ya no teníamos más experiencia de campo aún teníamos exámenes y que prepararnos para nuestra prueba final, la cual se decía que era extremadamente dura.

Por está razón todos los novatos teníamos que entrenar el doble. Y si creía que por salir con Dimitri me salvaba tan siquiera un poco y podría descansar estaba muy equivoca, porque entrenar con él era mil veces peor que con cualquier otro guardián.

Por si fuera poco las cosas entre Lissa y yo no habían mejorado mucho, tan solo habían pasado unos días y ya tenía fama de fiestera. Ella y yo seguíamos peleando mucho sobre todo cuando yo trataba de recordarle que teníamos clases al día siguiente. Ella como siempre me decía que había cambiado y que lo único que ella quería era divertirse. Y todavía está el problema de Christian y su beso con Aaron.

Le dije a Lissa que lo mejor era que Christian supiera la verdad por ella en vez de que otra persona le llegara con el chisme. Obvio me acuso de querer ser yo la chismosa, me dijo que la dejara en paz y no me metiera. Avery estaba junto a ella apoyándola y dándole bebidas todo el tiempo diciéndole que no se preocupara.

Ni siquiera había tenido tiempo de decirle de mi conversación con Dimitri y el posible descubrimiento de otro usuario del espíritu y otro “besado por las sombras” y el posible viaje que pronto haríamos para ir a verlos, en aproximadamente dos días.

Ahora me encontraba en mi habitación iba a tomar una ducha antes de ir a cenar con la esperanza de que está me ayudara a relajarme después de un día tan exhausto como el de hoy.

Como dije cuando Dimitri se ponía todo responsable era lo peor, según sus palabras “los Strigoi no van a dejarte descansar Roza” y tampoco es como si pudiera distraerlo con un beso pues ya no entrenábamos solos puesto que si existían novatos responsables que se levantaban a entrenar y compartían el gimnasio con nosotros.

Como en los últimos días podía sentir la culpa que Lissa sentía, al igual que conmigo tampoco pasaba tiempo con Christian últimamente, la mayor parte de su día era pasar algunas horas en la habitación de Avery y después fugarse a una fiesta clandestina.

Ahora cada vez que Lissa miraba a Christian pensaba en el beso de Aarón y me echabas miradas furiosas que decían “no te metas”. El beso para Lissa no era tan malo como Jill le había dado a entender. Había sido casual y bajo la influencia del alcohol. Lissa sabía que contárselo a Christian le molestaría mucho, sin embargo odiaba mentirle y ya casi llevaba una semana haciéndolo.

Avery como siempre estuvo de acuerdo que no tenía ninguna necesidad de preocuparse. Lissa ahora estaba esperándolo para ir a cenar. Su rostro era una nube de tormenta cuando se acerco a Lissa por el vestíbulo de su dormitorio, sus ojos azul pálido parecían como si pudieran disparar rayos.

- ¿Cuando me lo ibas a decir? - él exigió.

Su voz era fuerte, y varias personas que iban pasando miraban con sorpresa. Lissa lo movió hacía la esquina, hablando en voz baja.

- ¿De qué estás hablando?

- Tu sabes de lo que estoy hablando. Usaste tu fin de semana como una oportunidad de conocer a otros chicos.

Ella lo miro durante varios segundos, entonces la verdad la golpeo.

- Rose te lo dijo, ¿no es cierto? - dijo Lissa comenzando a enojarse.

Christian negó la cabeza y literalmente ahora si podía ver las llamas saliendo de sus ojos.

- ¿Rose? ¿Qué todo el mundo sabía de esto menos yo?

- ¿Entonces quien? - dijo ignorándolo - Fue Jill.

- Si. Tuve que sacárselo a ella. Ella me pregunto que si podíamos practicar y estaba al borde de las lagrimas.

De repente la ira quemo a través de Lissa.

- ¡Ella no tenía ningún derecho!

- Tu tampoco tenías derecho. ¿De verdad creías que podías hacer algo así y no decírmelo? Y más cuando al parecer todo el mundo lo sabe.

- Christian, fue un beso estúpido, estaba borracha, por el amor de Dios. Una broma, porque me salvo de caerme de una mesa. Eso no se significa nada.

La cara de Christian era pensativa, y Lissa estaba segura de que iba a estar de acuerdo con ella.

- Hubiera sido nada - dijo él al fin - Si me lo hubieras dicho tu misma. Y yo no lo hubiera tenido que escuchar de alguien más.

- Jill…

- No es el problema. Tu lo eres.

Lissa se quedo aturdida por un momento.

- ¿Qué estas diciendo?

- Yo… - Christian de repente parecía cansado, se froto los ojos - Yo no lo se. Es solo… las cosas han sido difíciles últimamente. Yo solo… solo no estoy seguro de si puedo lidiar con todo esto. Tu estabas buscando una pelea conmigo antes de que te fueras, ¿y ahora esto?

- ¿Por qué no me escuchas? ¡No fue nada! Incluso Avery esta de acuerdo.

- Oh - dijo Christian sarcásticamente- Si Avery está de acuerdo, entonces tiene que estar bien.

El carácter de Lissa se elevo.

- ¿Qué se supone que significa eso? Pensé que te gustaba ella.

- Me gusta. Pero no me gusta como estas confiando más en ella últimamente que en mi.

- Tu no tenías problemas conmigo confiando en Rose.

- Avery no es Rose - grito Christian frustrado.

- Lo se ella es mas divertida y mejor, no trata de parecer algo que no es jugando a ser responsable todo el tiempo…

Él sacudió la cabeza.

- Mira, realmente no quiero ir ya a cenar. Solo necesito pensar.

- Yo no lo sé. Más tarde.

Él se fue sin decir palabra. Lissa se le quedo mirando, atónica cuando él salió del vestíbulo. Ella quería arrogarse a él, rogarle que volviera y la perdonara. Había demasiada gente alrededor, sin embargo ella se negó a hacer una escena, o una intrusión en su espacio. En su lugar, fue al único recurso que le quedaba: Avery.

- No esperaba verte de nuevo - dijo Avery, abriendo la puerta de su habitación - ¿Qué estas…, Dios, ¿Qué te pasa?

Lissa entro y le contó toda la historia. Con un montón de lagrimas y casi histérica, Lissa le contó todo lo que había sucedido con Christian.

- Yo no sé lo que quería decir. ¿Quiere el romper? ¿Va ha venir hablar conmigo más tarde? ¿Debo ir a él? - Lissa se cubrió la cara con las manos - Oh, Dios. Tu no crees que hay algo entre él y Jill, ¿verdad?

- ¿Jailbait? No - exclamo Avery - Por supuesto que no. Mira, tienes que calmarte. Estas enloquecida.

La ansiedad se veía en las líneas de la cara de Avery, y ella fue a buscar un vaso con agua. Entonces, reconsiderando, se sirvió un vaso de vino en su lugar. Sentada sola, Lissa sintió sus emociones silvestres atormentándola. Odiaba lo que había echo.

Se sentía como que algo andaba mal con ella. Primero me había alejado a mi, y ahora a Christian. ¿Por qué no podía mantener a sus amigos? ¿Qué necesitaba? ¿Se estaba volviendo loca realmente? Se sentía fuera de control y desesperada. Y ella…

¡Bam! De repente y sin previo aviso, fui empujada fuera de la cabeza de Lissa. Sus pensamientos desaparecieron por completo. Yo no la había dejado por elección, ni había sido hecho por algo de mi cuerpo. Y no sabía, y no me gusto nada de eso. Lo que había ocurrido, además de la sensación de ser empujada, había experimentado otra sensación extraña.

Era como un aleteo, como si alguien hubiera llegado y me hubiera hecho cosquillas en mi mente. Había tenido breves momentos de destellos cálidos y fríos, y entonces todo se había detenido una vez que estaba fuera de su cabeza. Me había sentido invadida.

Me quede en la habitación sola, volviendo a mis pensamientos. Nunca, nunca me había pasado eso. Esto había sido como…. como una fuerza física. Al igual que una pared de vidrio o de un campo de fuerza que de repente se cierra delante de mí y me empuja hacía atrás.

Una vez mas me quede preguntándome si había sido una potencia exterior, o había venido de mí. ¿Pero que había sido? ¿Habría sido Lissa?¿Había cambiado eso? ¿Ella me había echado? ¿Tenía sus sentimientos girando tan fuerte que no tenía lugar para mí?

Sin mencionar que estaba un poco, más bien demasiado dolida y enfadada en estos momentos con ella, y está vez no tenía que ver nada con la oscuridad. Tenía que ver con el hecho de que Lissa había elegido a Avery en vez de a mi para ir a hablar de sus problemas amorosos.

Claro que en este caso yo no tengo nada de que reclamar puesto que jamás le había hablado a ella de mi relación con Dimitri, pero aún así dolía el hecho de que su primer pensamiento fuera ir en busca de Avery en vez de venir a verme como normalmente lo hacía.

Me quede sentada en medio de mi habitación. No tenía ni idea de cómo sentirme con respecto a esto, Lissa y yo siempre habíamos sido como hermanas, nos habíamos contado nuestros secretos, y nos conocíamos también una a la otra fuera por la conexión o no. Además estaba tan acostumbrada a que ella dependiera de mi que el imaginar que tenía a otra persona ahora me hacía sentir peor.

Pero ahora no solo era ella la que no solo me contaba sus cosas o venia a mi, yo también le había ocultado cosas, le había ocultado lo mió con Dimitri. ¿por qué no me atrevía a decírselo? Y me sentía mal porque ella no estuviera conmigo y no valorara el esfuerzo que estaba haciendo ahora por ser su guardián oficial tal como sus padres lo habían querido.

Con estos pensamientos en mi cabeza me fui a mi cama olvidándome de la ducha y la cena hasta que me quede dormida.

A la mañana siguiente corría por lo tarde que iba como siempre hacía el gimnasio. Tuve un ligero “déjà vu” cuando oí a muchos de los alumnos murmurando mientras pasaba a su lado, me recordó a cuando Mia invento los rumores acerca de mi y la gente hablaba a mis espaldas, solo que está vez no había hecho nada malo, que yo supiera.

Llegue al gimnasio y nada mas puse un pie en el se hizo el silencio de los pocos novatos que se encontraban ahí, camine hacía donde Dimitri se encontraba y lo vi con la expresión más seria que nunca. Apenas iba a preguntar que era lo que ocurría cuando él hablo.

- Rose - dijo asintiendo con su rostro de guardián puesto - Sígueme por favor.

No dije nada y lo seguí fuera del gimnasio, comenzó a caminar y fui tras él hasta que llegamos a la oficina de Alberta. Esto me asusto porque en verdad yo no había hecho nada, y no tenía ni la mas remota idea de porque todos nos miraban y susurraban cosas.

Una vez dentro de la oficina Alberta me hizo una seña para que me sentara y Dimitri se quede junto a mi pero en vez de sentarse solo estaba parado como cualquier guardián normal estaría trabajando.

- ¿Qué es lo que está pasando? - pregunte mirando a ambos.

- Rose, anoche después del toque de queda un grupo de alumnos entro a la biblioteca y causo grandes destrozos - dijo mirándome seria, seguramente me culparía de algo que yo no hice, pero antes de que pudiera proclamar mi inocencia Alberta continuo - Causaron daños a la propiedad, no se si ya lo habrás notado, pero estos alumnos venían ya de una fiesta en la que todo parece indicar que el alcohol estaba incluido.

Apenas iba a abrir la boca para defenderme de esto, cuando todo vino a mi, no me estaba acusando de nada, pues todos los guardianes saben que existen las fiestas clandestinas en la academia y siempre y cuando no fuera entre semana, hubiera alcohol o en este caso ‘daños a la propiedad’ entonces estaba bien.

- Tal vez pienses que una fiesta clandestina y un poco de daños en la biblioteca no sea tan grave, y en algunos casos divertirse un poco no lo es, siempre y cuando sea diversión sana pues créeme que entendemos que sea el ultimo año y existe mucha presión en estos momentos.

La mire aún sin comprender. Pero en está ocasión note la preocupación de Alberta pero no era por mi, si no mas bien por…

- Lissa - sentí mi boca golpear el suelo cuando exclame sorprendida.

- Ella tiene suerte de haber tenido un record y un expediente impecable hasta ahora sabes, en otros casos esto hubiera llevado a una expulsión inmediata.

En otras palabras si hubiera sido yo, ya no estaría aquí. Ignore su comentario y pregunte.

- Pero aún no entiendo, si esto tiene que ver con Liss, porque yo estoy aquí.

- Estamos preocupados por la princesa Rose, como ya dije ir a una fiesta no es malo siempre y cuando la diversión sea sana, si fuera la primera vez que escuchara acerca de esto lo dejaría pasar con solo una detención, pero desde que comenzaron las clases he tenido varias quejas de profesores y guardianes por igual.

Recordé como apenas una semana atrás Lissa había sido castigada por Celeste al sorprenderla intoxicada y fuera del toque de queda, y está semana apenas y se había presentado en clases.

- El guardián Belikov me hablo de las… preocupaciones que ambas tienen acerca de el espíritu, y debido a que es un elemento completamente nuevo no sabemos nada de las consecuencias que este causa, como la depresión o la oscuridad - hizo una pausa y me miro - Yo misma he sido testigo de cómo la oscuridad se apodero de ti una vez y debo admitir fue… alarmante.

La mire, no sabía si se refería a mi sed de venganza contra Jesse, o al más reciente en el día anterior a mi cumpleaños.

- Algo que me queda muy claro es como en algunos casos los usuarios del espíritu optan por el alcohol en vez de los medicamentos. Y esa es la razón por la que he pedido al guardián Belikov que te llamara. Pues no solo fue alcohol y destrozos si no que además estuvo a punto de entrar a la piscina en el estado intoxicado en el que se encontraba.

La mire todavía más sorprendía, en estos momentos no creí que estuviéramos hablando de la misma ‘princesa’, pero algo dentro de mi no se sorprendía mucho por las nuevas actitudes de Lissa y eso me asusto. Me gire a mirar a Dimitri, pude ver la preocupación de sus ojos auque no sabía si era por Lissa o por mi. Mire nuevamente a Alberta.

- Está mañana la princesa ha tenido una cita con Deidre la consultora, la recuerdas ¿verdad?

Nuevamente asentí sin encontrar palabras, recordando a mi antigua consultora de cuando todos pensaban que yo me estaba volviendo loca tras la muerte de Mason.

- Bien la reunión no fue la planeada, la princesa se negó a admitir que tiene un problema bastante serio y también a comenzar nuevamente con medicamentos, sin mencionar que su actitud no era algo a lo que estamos acostumbrados de ella - dijo algo molesta - Su actitud no nos ayuda mucho para poder ayudarla y no sabemos que es lo que está causando todo esto. Es por eso que te pido que hables con ella Rose, tu eres su mejor amiga y ella confía en ti, hazle saber que lo que está haciendo está mal, y que tarde o temprano sus detenciones pueden acabarse y pueden llevarla a la expulsión.

La mire una vez más sin saber que decir. Esto quería decir que el problema de Lissa era peor de lo que pensaba, pues ya para la consultora y los guardianes pidieran mi ayuda esto tenía que ser muy grave.

- Voy a tratar de hablar con ella, pero debes de saber que últimamente ella y yo… hemos tenido algunas diferencias.

Asintió.

- Bien, lamento eso - dijo poniéndose de pie - El guardián Belikov me hablo de sus amigos que estarán un tiempo aquí en EUA y como planeaba hacerles una rápida visita, auque estos momentos son difíciles en cuanto a la escuela se refiere doy permiso de que vayas con el guardián Belikov. La princesa podrá ir también si así lo desea, supongo que pueden partir está misma noche o mañana por la mañana.

- Bien - dije dirigiéndome a la puerta para salir de la oficina - Le preguntare a Lissa.

De camino a su habitación podía sentir los murmullos, pero está vez sabía de que se trataban y no eran por mi sino por Lissa. Apenas iba doblando la esquina para su edificio cuando la oí gritar, pero no era a mi por quien gritaba.

- ¡Christian! - volvió a gritar, y vi como corría a su lado.

Él freno, mirándola con cuidado.

- ¿Qué quieres?

Wow, eso había sido demasiado rudo, incluso para alguien como Christian. Decidí quedarme en la esquina esperando curiosa a que terminar de hablar y se reconciliaran.

- ¿Qué quieres decir con, qué quiero?

Pude sentir a través de la conexión los deseos de Lissa de querer tirarse en sus brazos y que él le dijese que todo estaría bien. Ella estaba disgustada y abrumada y llena de oscuridad… pero había un pedazo de vulnerabilidad que desesperadamente lo necesitaba.

- No he podido encontrarte desde ayer…

- Solo he estado… - su cara se oscureció - No lo sé. Pensando. Además, por lo que escuche, no has estado muy aburrida.

No era de sorprenderse que todos supieran sobre lo de anoche. Ese tipo de cosas se esparcían como el fuego en la Academia.

- No fue nada - ella dijo.

- Ese es el problema - contesto - Todo es nada últimamente. Todas las fiestas. Besarte con otros chicos. Mentir.

- ¡No he estado mintiendo! - exclamo ella - ¿Y cuando vas a superar lo de Aarón?

- No me estabas diciendo la verdad. Es lo mismo.

- Simplemente no puedo con esto. No puedo ser parte de ti volviendo a la niña real haciendo locuras con tus amigos reales.

Aquí esta el problema. Si Lissa hubiese elaborado sus sentimientos más, en cuanto a como su culpa y depresión la estaban comiendo y haciéndola girar fuera de control… bueno, creo que Christian hubiese estado ahí para ella en un instante.

A pesar de su exterior cínico, tenía un buen corazón y Lissa era dueña de la mayor parte. O al menos así solía ser. Ahora todo lo que él podía ver era a ella siendo tonta y vacía, y volviendo a un estilo de vida que él desaprobaba.

- ¡No soy así! - exclamo ella - Es solo que… no lo sé. Se siente bien dejarse llevar.

- No puedo hacerlo - dijo él - No puedo estar contigo si esa es tu vida ahora.

Sus ojos y los míos se agrandaron.

- ¿Estas rompiendo conmigo?

- Yo… no lo sé. Si, supongo que si.

Lissa estaba tan consumida por el shock y el horror de esto que no veía a Christian como yo, no veía la agonía en sus ojos. Lo destruía tener que hacer esto. A él le dolía también, y todo lo que podía ver era a la chica que él amaba cambiando y convirtiéndose en alguien con quien no podía estar.

- Las cosas no son como solían ser.

- No puedes hacer eso - ella lloro. Ella no veía su dolor. Lo veía como cruel e injusto - Necesitamos hablar de esto, encontrar una solución.

- El momento de hablar paso - él argumento - Deberías de haber estado lista para hablar antes, no ahora, no cuando las cosas no están saliendo como tu quieres.

Lissa no sabía si quería gritar o llorar. Solo sabía que no podía perder a Christian.

- Por favor, no hagas esto - rogó - Puedo cambiar.

- Lo siento. Simplemente no veo evidencia de eso.

Se volvió abruptamente y se alejo caminando, me oculte para que él no me mirara y una vez que se fue corrí para abrazar a Lissa.

- Liss, ¿estas bien? - pregunta estúpida lo se, pero se suponía que yo no había estado espiándolos.

Sentí sus emociones nuevamente, para ella la partida de Christian era dura y fría. Pero de nuevo, yo había visto angustia en sus ojos. Creo que se fue porque sabía que si se quedaba, no iba a poder continuar con su decisión, esta decisión que dolía pero él sentía que era correcta.

Negó la cabeza y comenzó a llorar desconsoladamente, la apreté contra mi y nos dirigimos a su habitación, pues a estas alturas ya había uno cuantos mirando la escena y lo ultimo que me faltaba eran más gente hablando de Lissa. Llegamos a su habitación, Lissa llorando se tiro en su cama mientras yo me sentaba a su lado y le acariciaba el pelo.

- Odio a Jill - dijo furiosa luego de un rato - Todo es culpa suya y de su bocota.

- No creo que haya sido todo su culpa, además…

- ¿Qué, ahora tu vas a decirme "te lo dije"?

- ¿Qué? - la mire sorprendida

- Me vas a decir algo como: te lo advertí, no es así - dijo empujando mi mano para sentarse.

- De que diablos estas hablando.

- Tu también me habías dicho que hablara con él o él se podría enojar mucho conmigo cuando se enterara, y como no te hice caso y ahora pasa esto, debes de estar…

- Solo cállate quieres - dije poniéndome de pie - No es mi culpa que Christian haya terminado contigo, tampoco es de Jill o de cualquier otra persona. No te das cuenta estas tan ocupada pensando en donde va a ser la próxima fiesta que no te das cuenta de lo que pasa a tu alrededor. Tenía razón, ¿sabes? Tu no estas más que actuando como una tonta y caprichosa niña real.

Pude ver en sus ojos la oscuridad aumentando y como me miraban llenos de odio, así es odio, pero había algo mal con eso, no se parecía en nada a la Lissa que era mi mejor amiga, era como si fuera otra persona completamente diferente.

- Estabas espinando, no tienes derecho, porque no me dejas en paz…

- No estaba espiándote - está bien pequeña mentira, pero no iba a admitírselo - Venia de camino a tu habitación para buscarte.

- A sí, no me digas, ya se venias a regañarme por la pequeña fiesta de anoche - dijo gritando y apretando la almohada tanto que creí que la rompería - Pues sabes que no me importa, existe una razón por la cual no te invite…

- Si solo te callaras 5 segundos y me dejaras hablar - ahora ambas estábamos gritando - Vine para decirte de un viaje que Dimitri…

- No me digas otra de tus estúpidas pruebas, pues no me importa a donde vayas, por mi vete a china y no regreses ya no quiero que seas mas mi guardiana, porque diablos alguien querría a alguien tan aburrido como tu…

La puerta se abrió, y porque no lo único que faltaba.

- Lissa estas bien, oí lo que paso con Christian - dijo Avery ignorándome y corriendo a abrazarla.

Y de nuevo el drama regreso y Lissa comenzó a llorar de nuevo, mientras Avery la consolaba sentándose en la cama junto con ella. Me quede ahí parada viéndolas a ambas, solo hizo que todo el enojo aumento.

- No puede hacer esto - dijo Lissa entre - No me puede hacer esto.

- Esta enojado - dijo Avery - No esta pensado. Espera a que se enfrié, y va a volver.

- No lo sé. No se si lo hará. Oh Dios. No puedo perderlo. Estoy tan confundida… No sé que hacer.

- Lissa no vas a perderlo - por fin volví a hablar - No te das cuanta que él solo necesita tiempo, a él también le duele todo esto.

Volvió a mirarme enojada.

- ¿A, sí? ¿y cómo lo sabes? - el drama se había ido.

- Porque lo vi, vi como le dolía cuando…

Se puso de pie tan rápido que me asusto por lo que di un paso hacía atrás.

- Dijiste que no estabas espiando - me acuso furiosa.

- Porque no lo estaba haciendo, te dije que iba a buscarte para…

- Si lo se el estúpido viaje - dijo interrumpiéndome.

- ¿Viaje? - pregunto Avery emocionada - ¿Cuál viaje?

- Ninguno emocionante, al parecer Rose me abandonara de nuevo para irse con el guardián Belikov a lo que seguramente será otra de sus aburridas pruebas.

- Te vas de nuevo Rose - interrumpió Avery - Últimamente el guardián Belikov y tu están saliendo mucho - hizo énfasis en la palabra saliendo y yo me puse pálida, estoy segura de que todos lo colores de mi cara pasaron a blanco.

Trague saliva y la mire, iba a responderle con un comentario al estilo Rose Hathaway cuando Lissa interrumpió.

- ¿Por que dices eso? - miro a Avery curiosa, genial yo no había sido la única en entender el doble significado de sus palabras.

- Era un simple comentario inocente, pero al parecer Rose no lo cree así por la forma en la que palideció cuando lo dije - parecía más que divertida.

Lissa me miro un poco de la antigua Lissa estaba volviendo a ella, y supongo que mi cara lo decía todo porque a través de la conexión pude sentir un millón de pensamientos que se arremolinaban en su mente mientras me estudiaba.

Ella evaluó las palabras de Avery, mi cara, mi reacción. Y así, ella finalmente lo consiguió. Finalmente comprendió lo que sentía por Dimitri, que esto era más que una unión mentor/estudiante.

Sentía la luz del conocimiento en su mente. Conexiones innumerables de repente vinieron reuniéndose para ella: comentarios que yo había hecho, maneras en que Dimitri y yo actuábamos alrededor uno del otro… todo tuvo sentido para ella ahora. Las cosas que habían sido demasiado ciegas para notar.

- ¿Es verdad, tu y Belikov? ¿Por qué no me dijiste? ¿Por qué nunca me dijiste acerca de ustedes?

- No le podía decir a nadie – trate de defenderme, pues ya no tenía caso el negarlo, aunque no podía dejar de notar que me sentía demasiado aliviada.

- Se supone que soy tu mejor amiga Rose. Hemos pasado por todo juntas, ¿de verdad crees que yo se lo hubiera dicho a alguien? Yo hubiera guardado tu secreto.

Yo mire al suelo.

- Se que lo hubieras hecho. Yo solo... no se. No podía hablar sobre eso, no puedo explicarlo - era bueno tener a la antigua Lissa con la cual poder hablar como gente civilizada, pero asi como había vuelto, la antigua Lissa se fue y otra vez comenzaron los gritos.

- No puedo creer que no hayas confiado en mi, claro tu tienes todo el derecho de espiarme pero al parecer yo no puedo saber nada de tu vida, jamás me lo ibas a decir ¿verdad?, ¿dime porque diablos debo seguir llamándote mi amiga si me ocultas cosas? Y como ya te había dicho no quiero tener de guardián a alguien como tu.

Lo que decía se parecía mucho a cuando Adrian hablaba de cosas sin sentido, está no era ella era la oscuridad, pero eso no quería decir que no estuviera enojada.

- Otra vez vas con eso, ¿qué es lo que está pasando contigo?

- No lo se, tal vez la que decía ser mi mejor amiga me ha mentido siempre y ahora mi novio me ha dejado.

- Sabes que es imposible siquiera tratar de tener una conversación contigo, nos vemos luego Liss.

- Si como quieres - dijo rodando los ojos - que te diviertas mucho con el guardián Belikov, pues por lo visto lo prefieres mejor a él que a mi.

- No empieces con tus dramas de nuevo - dije debatiéndome entre irme o seguir gritando mientras me acercaba a la puerta - No lo prefiero a él, esa es la razón por la que va a ser reasignado para que yo pueda ser tu guardián, o al menos esa era la razon pero ahora ya ni siquiera soporto estar en la misma habitación que tu ni siquiera quiero ser mas tu guardián, cuando me gradué voy a pedir trabajo en el mismo lugar donde está Dimitri.

- Los amigos no se abandonan. Si tu fueras mi amiga no lo harías - respondió ella - No te soporto, eres una hipócrita sabes, algunas veces desearía no haberte salvado nunca y que estuvieras muerta.

Creo que el tiempo se detuvo cuando Lissa dijo eso, pero en cuando me recupere me gire hacía ella, y la rabia en mi exploto.

- Sabes, no se trata de ti. No el viaje, no esto. Toda mi vida, Lissa, toda mi vida, ha sido lo mismo. Ellos son primero, Yo he vivido mi vida para ti. He entrenado para ser tu sombra, ¿pero sabes qué? Estoy cansada de cuidar a todos los demás y de poner a un lado lo que quiero. Dimitri y yo estamos juntos y no me importa lo que pienses - dije acercándome mas a la puerta - Y para que lo sepas el viaje es porque creemos haber encontrado a otro Moroi que también es usuario del espíritu y tiene una conexión como la nuestra con otro dhampir, pero no te preocupes en cuanto los vea pediré que me ayuden a deshacerme de está estúpida conexión.

Después de decir eso salí de su habitación y me dirigí a buscar a mi dios ruso.

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